120 años de formación de maestros en Sonsón

La Escuela Normal Superior ha dejado en el umbral del tiempo una impronta propia en la historia de los sonsoneños, pues esta empresa que a petición del Pbro. Daniel Florencio Sánchez en el año de 1898, naciera para mejorar las condiciones de la enseñanza femenina en la casi centenaria Ciudad del Capiro, inició sus labores bajo la tutoría de la comunidad de las Hermanas Dominicas de la Presentación, quienes en buena hora aceptaron la titánica tarea e hicieron eco de los valores, virtudes e insignes enseñanzas para la educación de las niñas y jóvenes que con acierto dirigían la labor educativa no sólo en Sonsón, sino también en los municipios aledaños, que tan necesitados estaban en ese entonces de portadores de la ciencia y el saber. Este inicio abre las puertas a formar la sangre vigorosa de Colombia, como llamó el Padre José Gómez Isaza a niños y jóvenes que acaecían de procesos formativos y escuelas para aprender las primeras letras, en especial en la zona rural; estos albores bajo la premisa de amor, ciencia y piedad, dio forma a las primeras maestras, que con acierto vivificaron con el estudio de la Pedagogía, la disciplina, el desarrollo de la vocacionalidad y el amor por la profesión, con el cual fueron formadas, probadas en el crisol de la experiencia y entregadas a la más bella vivencia que no cualquiera hubiese osado emprender para el bien común: llevar la luz a lo más recóndito del alma, saciar el ansia de saber, enternecer con una palabra y enamorar del aprendizaje con el ejemplo. Esta semilla fue instaurada con el arribo a Sonsón de la Madre Ignacia y las Hermanas Ana del Sagrado Corazón de Jesús, Gabriela del Carmen y Juana Francisca, quienes dan apertura a la obra día 14 de marzo de 1898, en un local proporcionado por la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, bajo la denominación de Colegio de la Presentación, que inició labores con 100 niñas, distribuidas en tres secciones de enseñanza. El colegio nace bajo la modalidad de institución privada, la cual se conserva hasta el año de 1971.

A lo largo de esta primera etapa de vida de la Educación Normalista, se imprimió un sello indeleble, basado en los principios de formación de la mujer con énfasis en el cristianismo, la familia y la democracia, sin descuidar lo artístico, cultural, deportivo y ético. La poetisa Lucía Javier, cuando se cumplen 70 años de la labor formadora de maestros, dedica a esta insigne obra, el salmo de la buena semilla, en homenaje a las beneméritas educadoras de antaño, que reza en alguna de sus estrofas:

“Por un camino largo que Dios trazó en los siglos,

Tres abnegadas hijas del amor verdadero

Llegaron hasta el surco para iniciar la siembra

De preciosa semilla enraizada en lo eterno.

Mientras aquí en el tiempo el libro de la Historia

Del pueblo sonsoneño escrito en claridad,

Acota de letras de oro la gratitud sincera

De esta semilla noble que es luz de eternidad”.

Esta exaltación, resume la vida y obra, hasta entonces promulgada, con el carácter férreo de una educación de maestros con calidad. En este recorrido, el Colegio de la Presentación, se constituyó como el pilar de la formación y como efigie de una educación cristiana, basada en valores cívicos y éticos, que poblaron bajo su tutoría, las escuelas donde las allí formadas iniciaron su labor pedagógica y el desempeño profesional.

Esta efigie de formación y polo de desarrollo para Sonsón, funcionó hasta el año de 1973, cuando las fuerzas de la naturaleza y las condiciones propias del colegio, exigieron que la antorcha de la formación de maestros fuese entregada al Liceo Braulio Mejía, para su viva continuidad en la historia local, y que la labor de entregar maestros a la Patria continuara bajo su regencia, en una marcha de lucha y victoria. En la última misiva, enviada por la secretaria de la Normal de la Presentación, Hermana Martha Magdalena, al jefe de distrito, doctor Bernardo Salazar Gónyma, la comunidad de Hermanas, expresa lo siguiente: “Como ya la Normal el año entrante seguirá funcionando en el Liceo Braulio Mejía de esta ciudad y nosotras partiremos, sólo me queda darle los más sinceros agradecimientos por lo que ha hecho para con la Normal durante el tiempo que estuvo bajo nuestra dirección. Le quedamos altamente agradecidas y nos vamos con la esperanza de que la Normal tenga muchos éxitos en el futuro”. Durante sus años de existencia, la obra del Colegio de la Presentación, se convirtió en un factor decisivo para el desenvolvimiento material, moral e intelectual de la sociedad sonsoneña.

Imagen de archivo de la institución

Ahora bien, si acierto tuvo la idea emprendida por la Hermanas de la Presentación, decidida fue la labor del Bachillerato Pedagógico en el Liceo, donde esta tarea se desarrolló de manera impecable hasta el año de 1996, entregando nuevas generaciones de maestros. Este paso posibilitó a la Formación Normalista su apertura hacia nuevos contextos, materializados en los procesos desarrollados a la luz de la diversificación del bachillerato, empoderándose del Bachillerato Pedagógico; en sus aulas, unidas a la Escuela Anexa, se desarrollaron y emprendieron notables ideas y se formaron inolvidables maestros, que han desempeñado su labor con compromiso y responsabilidad, promulgando ese amor, que arde como una llama hasta morir, con la impronta de ciudadanía, gallardía y pertenencia por la Jerusalén del Maíz.

A pesar de los escenarios cambiantes, antes el Colegio de la Presentación, luego el Liceo y desde hace 20 años la Escuela Normal Superior reestructurada, se continúa dando frutos a esta noble tierra; durante estos 120 años se han entregado más de 1.000 maestras y maestros que se han diseminado por la geografía nacional, llevando en su corazón y en su alma, este puerto de donde partieron y al cual regresan rebosantes de alegría, llenos de gozo y con la satisfacción del deber cumplido, puesto que con las primeras bases fueron lanzados al mundo, para hacerlo mejor, para dar ejemplo y para formar ciudadanos íntegros y críticos. Pues este entramado en la historia de la patria chica, une vidas e instituciones en un solo sentir: la formación de maestros y la gratitud por la impronta propia en cada una de las etapas que han dado continuidad histórica a la formación de maestros.

En este escenario, con la transición del tiempo y las necesidades, y a la luz de la Ley General de Educación, se necesitaba retomar otros caminos que resignificaran no sólo la figura del maestro, sino también el sentido de la educación con miras a la llegada del siglo XXI. Es así como, con la asesoría de la Secretaría de Educación Departamental, en el año 1997, y bajo un nuevo lineamiento que designa la continuidad de la formación de maestros, surge la denominación de Escuela Normal Superior Regional Presbítero José Gómez Isaza, proyectándola en el contexto con la misión de dar continuidad a la labor iniciada hacía casi 100 años.

En esta cita histórica se le imprime un sello indeleble, el nombre que tutelaría en adelante la formación de maestros, era el del Pbro. José Gómez Isaza, que en palabras expresadas por nobiliario servidor, Monseñor Flavio Calle Zapata, indica mediante decreto episcopal, que los maestros formados deben imitar con acierto el amor, la ciencia, la responsabilidad y el empeño, que el Padre Gómez profesó fielmente en el servicio de la nobilísima tarea de la educación, de su gestión y de su obra, para la que humildemente pidió que se leyera en ella: EL PASO DE UN HOMBRE, pues su ejemplo de lucha y tenacidad, son la fehaciente prueba de que cuando algo se quiere alcanzar, no basta con las intenciones, sino con la acción que procede y visiona para lograr lo que se espera para el beneficio de la comunidad; bajo sus manos renacieron 3 instituciones antioqueñas en Marinilla, Sonsón y Bello, dio forma a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Antioquia, pero nunca pidiendo nada para sí mismo, sino reservado todo aquello que logró a la gloria del Creador y el beneficio de los ciudadanos, por tanto un ejemplo de hombre y maestro.

Esta génesis preciosa, que ha surcado la tierra del maíz a lo largo de 120 años, ha surtido una cosecha prolija de hombres y mujeres dedicados al servicio, de la educación y la cultura. Hoy entonces la Escuela Normal sigue siendo referente para la formación, para el desarrollo de la pedagogía y para la construcción de personas que con su ejemplo den continuidad a la labor más hermosa y loable que existe. Actualmente, se vive un proceso de autoevaluación y mejoramiento continuo, donde se busca un horizonte que dé continuidad a la formación de maestros para la región e impulsando la vida de las nuevas generaciones. En este horizonte se congrega de nuevo el devenir de la historia e invita a las generaciones de maestros a servir con humildad, trabajar con paciencia y a construir desde las aulas el país que soñamos, habitado por la sangre vigorosa de nuestra patria, que se moldea día a día en sus manos, porque bien se ha comprendido que el maestro está llamado a sembrar un mejor porvenir.

Escribe: Omar Eduardo Montes Valencia. Rector de la ENS de Sonsón