Gilberto Arias, maestro fragüero

Gilberto Arias
Gilberto Arias, maestro fragüero / Fotografía Jonifer Estiven Posada Naranjo

Antaño 

A las cinco y media de la mañana, cuando incrementa el frío viento del páramo, incontables martilleos resuenan en los yunques de los herreros sonsoneños. Los únicos que ya no se escuchan son los de Gilberto Arias López, El Maestro como es llamado aún por las viejas y nuevas generaciones. En su tiempo, a las seis de la mañana, el Maestro ya tenía encendido el fogón y ya estaba aporreando el duro hierro en el yunque que le dio la comida a su abuelo, a su padre y ahora le daba la comida a él y a su familia. 

Gilberto Arias López, 82 años, ojos claros y piel curtida por el trajinar de sus tiempos y por el humo de la fragua, es el último fragüero que queda especializado en hacer herramientas artesanales en el municipio de Sonsón, Antioquia. Sus manos ya no desprenden el hollín que le dejaban sus largas jornadas quemando carbón de piedra con un fuelle elaborado en cuero casi tan viejo como él. Ya no tienen ni un solo callo en sus manos, el tiempo se ha encargado de borrar cada una de las cicatrices que dejaron su martillo y su yunque, compañeros inseparables desde que apenas le despuntaba el bigote.

Es oriundo de un municipio del cual dice no conocer ni una sola calle. “Yo nací en Nariño… yo nací en Nariño, pero soy de aquí porque me trajeron de tres mesecitos y ni siquiera conozco cómo es por allá”. Su voz se entrecorta como un disco de vinilo que lleva muchos años sonando, repite por instantes la misma frase para seguir con su discurso.  

“En toda mi vida solo me fui de Sonsón una vez, me fui dos meses para Medellín a ver si buscaba más bien otro trabajo porque por acá estaba muy duro, pero no me pude cuadrar. Entonces me volví a producir lo mismo y trabajé hasta que cumplí 79 años haciendo herramientas”. 

Familia 

Viven con él sus dos hijas, Mary Luz y Ángela. Esta última, quien comparte con su padre el carisma y la sonrisa maliciosa, habla mientras acaricia a la menor de las nietas de Gilberto: “cuando él dejó la fragua en realidad no quería hacerlo, pero obligatoriamente tuvimos que hacer que ya no trabajara más porque el medico dijo: “ya no más, si él sigue trabajando en la fragua la situación se le puede complicar”. Los pulmones ya no le dan para tanto y además de eso, ya no escucha muy bien. Pero aun así él sigue yendo donde algunos herreros y les pide un espacio para poder fabricar alguna herramienta y luego salir a venderla”. 

Gilberto Arias
Herramientas que hace y vende El Maestro / Fotografía Jonifer Estiven Posada Naranjo

Mientras se cubre con una espesa ruana café a cuadros, que lo calienta desde hace más de 18 diciembres, acomoda su costal a un lado de una silla en la plaza principal, frunce sus cejas y sonríe.  

“Yo quiero mucho a los nietos. Uno ya crió a los hijos, ya quiere es a los nietos. Yo tengo 3 y ya son ellos los que me acompañan. También, no porque sean hijas mías, sino porque me han dicho, tengo dos hijas que, gracias a Dios… gracias a Dios son muy responsables y la gente me dice que son… que son muy buenas personas”. Sigue tartamudeando frases acerca de su familia mientras organiza algunas herramientas en su costal. 

“Mis nietos estudian y quieren hacer otras cosas diferentes a lo mío: Andrea, la del medio, quiere ser pediatra, la pequeña Alejandra, médica veterinaria y Juan Pablo quiere ser ingeniero civil”.  

Cositas para ir vendiendo 

“Nosotras nos criamos en un hogar como pocos hay ahora: una mamá dedicada, un papá trabajador; no se escuchaban discusiones. Un domingo mi papá se tomaba el tiempo de enseñarnos a bailar, jugaba con nosotras”, continúa hablando Ángela mientras el Maestro ya no presta atención a lo que pasa a su alrededor. Sumado a los problemas de audición que le dejó la fragua, se limita a sonreír.  

Gilberto Arias
Banca donde se sienta El Maestro en la Plaza Ruiz y Zapata a esperar a sus clientes / Fotografía Jonifer Estiven Posada Naranjo

Belén 

“Ojalá le mostrara las fotos de mi esposa, era muy elegante, ojos cafés y cabello largo y negruzco. ¡Muy bonita!”. Dice El Maestro mientras cuenta también que duró 40 años casado. Cuando se unió a ella tenía 39 años y su esposa Belén 29.  

“Yo tuve varias novias… yo tuve muchas novias, me llamaban el “novio del pueblo”. Por todas partes tenía muchachas hasta que llegó Belén y ella sí me puso el tate quieto. Duramos diez años de novios hasta que a lo último los papás de ella dijeron: “para adentro o para afuera, pero no masque más lana aquí”. Y a la mano de mi Dios, nos casamos y ya crié a la familia con estos hierritos”. 

Con el denso y penetrante aroma a carbón que aún lo acompaña, deambula las galerías, pasa por la sexta y llega a la plaza de Ruiz y Zapata el último de los fragüeros sonsoneños.  

“Yo salgo todos los días por si resulta algún antojado, pero los días de mercado mío son el viernes y el sábado que viene la gente del campo. Los del pueblo no compran nada”, confiesa Gilberto Arias, mientras camina arrastrando su costal y su bastón, que son desde hace algunos años su principal compañía. 

“Oiga, Maestro, ¿a cómo esto?”, pregunta un hombre de sombrero, camisa abierta hasta el ombligo y una figura delgada. Unos pasos más adelante alguien le pregunta por la mercancía y él, esperanzado, nuevamente abre su costal y saca un hacha, un cincel, una cortadora de aguacate y un tornillo de máquina de moler. No hay venta. Como suele sucederle, ninguna de las dos personas se interesa por sus productos. Parece que atrás quedaron los tiempos en que corrían a él en procura de las herramientas que fabricaba en su taller, al lado de su padre y de su abuelo.

Gilberto Arias
Banca donde se sienta El Maestro en la Plaza Ruiz y Zapata a esperar a sus clientes / Fotografía Jonifer Estiven Posada Naranjo

Jornada

Hoy se dirige a un parroquiano que lo espera después de la misa de cuatro de los martes, quien le encargó un martillo. Lejos resuenan las campanas de la catedral mientras el Maestro apresura sus pasos para no llegarle tarde. 

“A mí no me gusta estar en la casa, la casa es tan maluca que hay gente que paga casa por cárcel. Yo tenía la fragua en una casa amarilla donde doña María, en Los Llanitos. Iba todos los días sin falta hasta el año 98 que la vendieron, luego la pasé para mi casa, donde mis hijas y mi esposa y trabajé hasta el 2015”. Continúa caminando apresurado, a pesar de que va con buen tiempo a su cita. Sus pasos van acompasados por el ruido del bastón que le ayuda a caminar, igual que como retumbaba su martillo contra el yunque en los buenos tiempos. 

A un costado de la plaza suena Carlos Gardel en “El Mejor”, un pequeño bar congelado en el tiempo: “Volver con la frente marchitaLas nieves del tiempo platearon mi sienSentir que es un soplo la vida/ Que veinte años no es nada/ Que febril la mirada, errante en las sombras/ Te busca y te nombra/ Vivir con el alma aferrada/ A un dulce recuerdo/ Que lloro otra vez”.  

El Maestro calla, como si esa letra fuera compuesta para él y recordara seguramente otros tiempos, cuando el dinero no escaseaba y su trabajo era bien reconocido.  

Con 15 minutos de anticipación llegó a su cita de las 4:00, la cual lo dejó esperando y media hora después se retiró resignado. 

El maestro ya no tiene alumnos 

Las razones de su esfuerzo fueron siempre su esposa y sus hijas, también fueron la razón por la cual tuvo que dejar de trabajar. A sus 69 años de edad Belén murió de cáncer y el Maestro sintió que algo más fuerte que su viejo yunque, de más de 70 años, se rompía: su corazón.  

La salud comenzó a deteriorarse, sus oídos ya no recibían con la misma nitidez las palabras de sus nietos, su corazón ya no compartía con él su amor por la fragua y comenzó a fallar cada vez que él daba algún martillazo. Con su esposa murió también su pasión. Han pasado 3 años desde que Belén partió y esos también son los años que han pasado desde que el Maestro dejó la fragua.  

Ahora, en su pequeño hogar, donde estaba su fragua, se está construyendo una habitación que servirá a una de sus hijas o a alguno de sus nietos. El piso de tierra lo cambiaron por baldosa y todo su equipo lo vendió. El yunque que hizo parte de su vida pasó al taller de un vecino, los martillos quedaron en manos de conductores de buses y la prensa que usaba para hacer los tornillos de las máquinas de moler la vendió a un herrero. 

Ahora tiene que pedir prestado un yunque y un martillo para poder hacer sus herramientas y tratar de venderlas en las escaleras que parten a Los Medios, a Argelia o a Nariño.  

El Maestro ya no tiene quién siga sus pasos. “Ahora a los jóvenes les da pereza voliar martillo. Mi abuelo hacía chapas para el portón, pero eso ya se acabó, hoy todo el mundo es pura Yale (Llave convencional), las chapas ya caducaron. También herrábamos bestias con mi papá, pero… pero luego de que él murió yo seguí solo con la herramienta. Ya no hay quien quiera aprender y dentro de poquito ya no va a haber quien enseñe”. 

14 Comments on "Gilberto Arias, maestro fragüero"

  1. Excelente perfil

  2. Muy bien logrado, completo, ameno y con mucho color en su escritura. Además, el personaje se prestaba para un excelente trabajo. ¡Felicitaciones!

  3. Thanks so much for the post.Really thank you! Great.sildenafil 100

  4. Thank you for this post. Its very inspiring.https://sildenonline.com/

  5. Thanks for the article post.Really thank you! Great.https://sildenonline.com/

  6. Thanks a lot for the post.Really thank you! Much obliged.sildenafil over the counter nz

  7. But beyond that, they add an additional element present in every great comment…
    Any robot can start a comment with a greeting and end it with a promise.
    우리카지노

  8. But for a comment to take that next step, for a comment to get you noticed by the blog’s owner, you have to let “you” shine through.
    For a handy visual reminder of the four-part formula, check out the image below (click to see a larger view):
    바카라사이트추천

  9. Is it worth it? Is it worth putting all that time and thought into a single blog comment?
    Well, that depends on what you’d like to achieve from your blogging efforts.
    바카라사이트추천

  10. Would you like influential bloggers to notice you and follow you on Twitter?
    Would you like to be invited to participate in expert roundups, conferences, and other great opportunities?
    바카라사이트

  11. Would you like to receive emails out-of-the-blue from super-cool and talented people asking you to write for them?
    Would you like to have your work published on one of the biggest, baddest blogs in the world?
    카지노사이트

  12. Thank you for your blog post.Really thank you! Awesome.https://viagrahere20.com/

  13. Es teilte mit, dass 44.895 Kontakte identifiziert wurden, gegenüber fast 32.000 in der vergangenen Woche.

    Bangladesch hat seit der ersten Meldung der Infektion am 8.
    März insgesamt 102.292 bestätigte Fälle des neuen Coronavirus
    verzeichnet.

Leave a comment

Your email address will not be published.